Mar 10, 2016

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Independientes a la Asamblea

Independientes a la Asamblea

José Woldenberg

Reforma

10/03/2016

Hace una semana un amigo me mostró la siguiente nota que entiendo apareció en Twitter: “Tú, Constituyente: aire fresco para el escenario político de la Ciudad. Hoy nació Tú, Constituyente, Colectivo Independiente, como una alianza de activistas, expertos en temas de la ciudad, organizaciones civiles y redes ciudadanas que busca asegurar que la voz de los capitalinos se vea reflejada en la nueva Constitución de la Ciudad de México.

“El Colectivo es nuevo pero sus integrantes llevan años trabajando por las causas de la ciudad…

“De entre sus miembros destacan ciudadanos como Agustín Martínez y Areli Cano, de Bicitekas, la organización más antigua del movimiento ciclista… Personas como Luis González Placencia, reconocido defensor de los derechos humanos… y activistas como Alfredo Lecona y Carlos Brito, que desde el #YoSoy132 enfrentaron al gigante de Televisa y denunciaron su vínculo con el entonces candidato del PRI. También pertenecen al colectivo miembros de Democracia Deliberada y del movimiento #ReformaPolíticaYa, como Alberto Serdán y Mario Arriagada…Especialistas en temas de ciudad como Gabriela Alarcón y Javier Treviño…y otras activistas como Paulina Arriaga y Aleida Calleja (AMEDI)…

“Para demostrar que puede haber una forma distinta de hacer política, Tú, Constituyente busca impulsar una agenda común, construida en colectivo, en torno a cinco ejes temáticos. Pero el colectivo no solo construirá agenda, como es tradición entre sus integrantes. En esta ocasión la idea es dar un salto directo a la toma de decisiones e impulsar a cinco fórmulas de candidatos independientes para el Constituyente”. La nota la firmaba Mara I. Hernández.

Que un grupo de personas destacadas se reúna para elaborar una agenda en común para la Ciudad de México es de celebrarse, que anuncien que trabajarán unidos para lograr las firmas necesarias para registrar 5 fórmulas de candidatos independientes a la Asamblea Constituyente también (recuerden que el INE estableció que un ciudadano podrá firmar apoyando hasta 5 candidaturas de ese tipo), que se trate de una red que reúne experiencias en muy diferentes campos -todos ellos pertinentes- es un agregado nada despreciable, que entre ellos aparezcan personas con trayectorias sobresalientes es un plus, que se dispongan a hacer campaña para llevar su voz a la Constituyente es una buena nueva. Es decir, que se hayan decidido, como ellos mismos apuntan, a pasar de los diagnósticos y las propuestas a buscar cargos de representación es una grata noticia. Espero que les vaya bien. Están formando un partido para participar en la próxima elección de la Asamblea Constituyente y con ello multiplican el número de ofertas que aparecerán en la boleta. Y si además corren con suerte, si los votos los conducen a donde pretenden, seguramente trabajarán de manera unificada en la Asamblea, como lo hacen las bancadas de los partidos. (El viejo Duverger decía que los partidos aparecen por necesidad en las elecciones y en los cuerpos colegiados legislativos).

Por supuesto, no pretendo que asuman el nombre de partido (¡caray, están tan desprestigiados!), pero incluso, más adelante, podrían animarse a dar el paso de convertir lo que hoy despunta como un partido efímero (solo para la Asamblea) en una organización permanente que no solo busque presencia en un evento (más que importante y pertinente) sino de manera cotidiana en el mundo de la representación. Sería una noticia aún mejor.

Y es que no hay escape. Para ser efectivos en política hay que organizarse -ni modo-. Y cuando uno lo hace forma un partido en el sentido estricto de la palabra: una parte de la sociedad que se agrupa para alcanzar cargos de representación y gobierno. Y ojalá se asuman como tal (una oferta más entre otras, no La Oferta). Se harían y nos harían a todos un gran favor: ayudarnos a socializar los códigos de la coexistencia de la pluralidad política. Porque no serán “la voz de los capitalinos”, sino de unos capitalinos que se identifican con ellos, mientras otros se sentirán representados por otros partidos y candidatos independientes. Ya son demasiados los que desde el Estado, los partidos y la sociedad hablan y se comportan como si fueran los representantes auténticos del pueblo, los ciudadanos o la sociedad civil. Esas nociones -sobra decirlo- no son un monolito, en ellas palpitan ideologías, sensibilidades, intereses y visiones diversas y esas son las que deben ser recreadas y representadas. Esa es la piedra fundadora de la democracia.

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