Es lamentable el ambiente de crispación que atraviesa nuestra vida cotidiana. Este país, famoso por su cultura generosa y su hospitalidad milenaria, hoy está marcado por el encono. Cada día se abre un nuevo frente de batalla, una nueva arena de disputa, de división, de enfrentamiento. Estas líneas no pretenden ofrecer un elenco de desacuerdos sino la crónica indignada de una pugna más, reciente y lamentable. Me refiero a las declaraciones del vocero de la Archidiócesis de México, el Sr. Hugo Valdemar, por las cuales señala que un candidato a presidir la CNDH, Emilio Álvarez Icaza, “no está capacitado para el puesto, pues ‘es el más connotado pro abortista del Distrito Federal’ y (porque) ha pedido acallar a la Iglesia”.Para el Sr. Valdemar, el ex-ombudsman del D. F. es, además, una persona “vendida a un gobierno y a una ideología”. No sé qué se refiera y no quiero convertir este texto en una apología del trabajo de Álvarez Icaza (que, al menos a mí, me merece el mayor respeto), pero no puedo dejar de hacer notar los excesos e implicaciones de tan desafortunados comentarios.
Comencemos por lo básico: el vocero de la archidiócesis representa y habla a nombre de una ...