Ago 2, 2018

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Mariguana a la mexicana

Mariguana a la mexicana

 

 

 

Jorge Javier Romero Vadillo

Sin Embargo

02/08/2018

 

El tema de la regulación de la mariguana ha sido de nuevo puesto en el centro de la discusión pública por la futura secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, como parte del paquete de temas que se deben analizar para alcanzar la pacificación del país, atenazado por la violencia homicida desatada en torno a la guerra contra el crimen organizado. También el próximo embajador ante las Naciones Unidas, Juan Ramón de la Fuente, ha reiterado recientemente su posición favorable a un cambio en la política de drogas que comience por eliminar la prohibición del cannabis, como una condición necesaria, si bien no suficiente, para reducir la violencia. Se trata de dos voces muy influyentes del entorno del futuro presidente y aunque es evidente que en el próximo gobierno no existe un consenso en torno al tema, sus dichos son una señal positiva en la dirección correcta.

En este nuevo clima, que abre la posibilidad para un giro en la estrategia antidrogas basada en la utilización de la persecución policiaca y la utilización del sistema de justicia penal para combatir los consumos presuntamente peligrosos de sustancias, y que tan malos resultados ha dado, el libro Mariguana a la mexicana, escrito por el periodista Nacho Lozano y recién publicado por Grijalbo, resulta especialmente pertinente.

Escrito en un tono coloquial, dirigido al gran público, el libro de Lozano es un trabajo basado en una acuciosa investigación de carácter periodístico: un gran número de entrevistas a estudiosos, activistas, consumidores, detractores de la mariguana, funcionarios públicos, médicos y neurocientíficos, que cubren prácticamente todo el espectro de posiciones en torno al tema, combinado con un buen análisis de fuentes escritas, de manera que el resultado es un bien ensamblado mosaico que da cuenta del estado actual del debate en torno al cannabis, pero que no se queda en la mirada aséptica del analista, sino que termina por tomar partido claramente a favor de una regulación sensata de la mariguana.

Dice Nacho al inicio del libro que el motivo que lo llevo a escribirlo fue que simplemente se había hartado de que muchos fumen mariguana, pero pocos la conozcan seriamente. “Es tal la desinformación sobre la mariguana que hablar de ella es referirse a algo sombrío, una cosa monstruosa, una nube verde que a ratos arranca sonrisas y tranquiliza, un secreto que nos hace cómplices, un delito que cometemos. Es el elefante verde en la habitación. Fumar mariguana en este país es muy común, pero poco público. Es un clóset verde, una suerte de homosexualidad a la mexicana porque se oculta; es una adicción que cubrimos por muchas razones”. De ahí que se proponga sacar del clóset a la mariguana y exponerla sin prejuicios ni tabúes a un escrutinio detallado, pero narrado con ligereza y humor.

La discusión sobre la mariguana dio un giro en México cuando en noviembre de 2015 la Suprema Corte de Justicia de la Nación amparó a los cuatro integrantes de la Sociedad Mexicana de Consumo Responsable y Tolerante (SMART) para que, con base en el libre desarrollo de su personalidad, pudieran cultivar y transportar mariguana para su consumo personal y, en consecuencia, declaró inconstitucionales varios artículos de la Ley General de Salud en los que se sustenta la prohibición absoluta del cannabis en México. Aquel fallo de la Corte abrió de nuevo un debate que ha sido recurrente en distintos espacios durante los últimos diez años. De ahí que, después de hacer una revisión bien resumida de los que se sabe y lo que se cree sobre la mota, Lozano haga la crónica del amparo a SMART, lo explique y documente las circunstancias en las que se logró ese paso contra el prohibicionismo a partir de las conversaciones con sus protagonistas.

La parte del libro que resulta más conmovedora es el tercer capítulo, dedicado a narrar historias con la mariguana. En él se hace evidente la injusticia que rodea al prohibicionismo, la tétrica manera en la que se seba con los más pobres y débiles, mientras que los privilegiados apenas si viven sus efectos. Los testimonios recogidos por Nacho contrastan cómo la misma conducta tiene consecuencias muy distintas, dependiendo de la posición social del infractor: un joven ejecutivo de publicidad evita ser detenido por fumar mota en la calle con una mordida de mil pesos, mientras un albañil detenido con una cantidad menor de mariguana acaba en la cárcel por narcomenudeo, tan solo por tener la mala suerte de salir de comprarla cuando llegaba la policía a detener a los traficantes que se la vendieron, mismos que por supuesto lograron huir. De esas historias se pueden contar cientos: mujeres encarceladas por transportar o por llevarle mariguana a sus maridos en prisión, jóvenes extorsionados y vejados y miles de presos por delitos no violento relacionados con la posesión de pequeñas cantidades de la droga.

Por supuesto, Lozano nos cuenta las circunstancias en las que se abrió paso el prohibicionismo, cómo en los Estados Unidos nació de la mano de los más burdos prejuicios racistas, la manera en la que, con base en mentiras y con una agenda oculta, se decretó la guerra contra las drogas en la década de 1970 y cómo fue que México acabó enfrascado en la sangrienta guerra –”guerrita”, la llama Nacho– en la que nos encontramos desde hace más de una década.

La parte final del libro la dedica a los usos médicos del cannabis y a narrar el viacrucis al que se enfrentan los pacientes y sus familiares para tener acceso a os derivados de la planta con propiedades terapéuticas. De nuevo, los testimonios recogidos le dan una enorme fuerza a la narración.

Se trata de un libro oportuno, necesario, en un momento en el que ya resultan superfluos más foros o consultas y cuando lo que es apremiante es ya dar el paso a una regulación bien diseñada que tome en cuenta las experiencias existentes en otros países, las cuales Lozano también revisa. Un texto bien documentado y bien narrado que puede contribuir a destruir mitos y prejuicios que matan y acaban con la libertad de las personas de una manera en la que, desde luego, la mariguana misma no lo hace.

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