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El debate público

No tenemos remedio

 

José Woldenberg

Reforma

17/03/2016

La frase del título me acompaña desde que leí la nota. Creo que la repite Gil Gamés desde el mullido sillón de su amplísimo estudio y era una especie de mantra que reiteraba mi abuela. Me resistía a darles la razón; pero a lo mejor siempre la han tenido y, lo peor, que quizá siempre la tendrán. Usted dirá.

Me entero por Reforma (9-3-2016) que la Comisión de Cultura y Cinematografía de la Cámara de Diputados promovió en el vestíbulo del Salón de Plenos una exposición titulada «Agroglifos y simbolismo universal», montada por Jaime Maussan y La Dama del Simbolismo. La misma nota nos explica lo que son los Agroglifos: «figuras que suelen aparecer en los campos de trigo: círculos, medallones, figuras geométricas casi de relojería que para los estudios científicos son un fraude, pero que para Maussan resultan ser mensajes de seres súper inteligentes venidos de otra galaxia. A veces son mensajes en código binario -explica Maussan-, a veces son en clave morse, a veces son fractales, a veces es geometría sagrada, a veces son mensajes astronómicos, incluso de advertencias de peligro». (La nota es de Jorge Ricardo).

E imagino que ni modo de no hacer caso. Un mundo nos vigila y nos alerta, nos deja mensajes cifrados, casi nos habla al oído y nosotros viendo para otro lado. Supongo, entonces, que la Comisión de la Cámara no podía ser omisa, desentenderse de los recados de otros rumbos: «Oigan ustedes, ahí les hablan de otro mundo», «Presten atención, no pierdan el tiempo», «Tenemos algo importante que decirles». Y conjeturo que ahora la misma Comisión deberá instalar un comité técnico o un cónclave de especialistas o un foro de iluminados para, con la ayuda de La Dama del Simbolismo, empezar a hacerse cargo de los mensajes recibidos, no vaya a ser que por andar legislando dejen pasar los asuntos trascendentes.

Algo raro sucede entre nosotros. Que la Comisión de Cultura y Cinematografía de la Cámara de Diputados -como si fuera una televisora cualquiera- abra sus puertas y reciba al súmmum de la charlatanería, y el asunto pase como algo normal, rutinario, es expresión que ya perdimos la brújula y será más que difícil encontrarla.

Oigan esto: «La Dama del Simbolismo, una mujer llamada Abril de Monserrat, investigadora, escritora y jurista, ha publicado nada menos que una docena de libros con interpretaciones de los mensajes extraterrestres. Una selección de 50 de ellos componen la muestra…De hecho, dice orgullosa, en ningún otro Congreso a nivel mundial había organizado una exposición como esta». Por supuesto hay dos lecturas a esas declaraciones: a) O somos la vanguardia internacional en la materia; el Primer Congreso que cobija y difunde a los estudiosos de los Agroglifos o b) somos el único Congreso que ha perdido el decoro, el sentido de las proporciones, y se deja embaucar por unos timadores.

Además, todo parece indicar que no fue una bola de humo, ni un descuido, sino una exposición con el aval de (algunos) diputados. Jorge Ricardo nos informa que llegó al evento el legislador veracruzano Jorge Carvallo Delfín para notificarle a los reporteros que «no era un tema de creer o no creer», sino que se trataba de «una realidad, y quienes tenemos la posibilidad y la capacidad para entender más allá de lo vidente o no evidente estamos claros de que existe la posibilidad de que haya vida en otro planeta». O sea que el diputado también tiene poderes como los de La Dama del Simbolismo. Es capaz de ver lo que los demás no vemos. Y fue por más: «Carvallo Delfín pidió permiso para difundir mediante su Facebook las interpretaciones de La Dama del Simbolismo, aunque a decir verdad, estás son enigmáticas…».

¡Caray! En las Cámaras del Congreso -me enseñaron- cristaliza la representación de la nación. Son uno de los tres poderes federales de una República laica que es regulada por una Constitución que en su artículo tercero dice, entre otras cosas, que «el criterio que orientará a la educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios». Y de repente nos enteramos que en el «Palacio Legislativo» se promueven las versiones más descabelladas, más extraviadas, más engañabobos.

Si en la Cámara no son capaces de distinguir entre los hallazgos científicos y las supercherías, y en cambio se prestan a acompañar una pantomima como la de los Agroglifos, es que en efecto, no tenemos remedio.

Respuesta del Mtro. José Woldenberg a Jaime Maussan.

Reforma

13-Abril-2016

Sr. Jaime Maussan:

Me invita a un debate público sobre los Agroglifos. No gracias. No suelo discutir con quienes leen el café o las cartas, hacen horóscopos o encuentran en los Agroglifos mensajes de extraterrestres. (Curiosamente en su filípica omitió hacer referencia a eso).

Y no quiera aparecer como un defensor de la libertad de expresión. No se equivoque: la libertad de expresión ampara la libertad de crítica y eso fue lo que hice en mi artículo, por lo que su amenaza de que ese texto me «traerá graves consecuencias legales y profesionales» (esa sí una intimidación por ejercer la libertad de expresión), no prosperará.

El IETD recibió el siguiente texto, especie de réplica, al artículo del Maestro José Woldenberg. Aquí la puede encontrar:

RÉPLICA DE ABRIL DE MONSERRAT