Informe que presenta el Presidente del Instituto,
sobre la situación general del IETD
Asamblea de Refundación (IETD)
Ricardo Becerra
(octubre, 10, 2009)
Compañeras y compañeros:
La Junta de Gobierno ha convocado a esta reunión, con tres propósitos:
1) Uno, obligado por la prospectiva jurídica –seguramente ideada en la cabeza de Pablo Pascual- quien imaginó que 20 años lo es todo, y por lo tanto, todos nosotros y todos nuestros temas, estaríamos muertos o retirados de la circulación en dos décadas, cuando la transición hubiera cumplido su cometido histórico. Esta visión se plasmó con plomo y piedra en el Estatuto fundador y si no hiciésemos esta Asamblea, justo el día de hoy, el Instituto de Estudios para la Transición Democrática dejaría de existir a las 23:59 del día de hoy.
2) El segundo propósito y aprovechando el viaje: se trata de hacer de esta fecha fatal, un momento de renovación, ajuste y nuevo impulso. Esta asamblea debe entenderse como una puerta abierta para la entrada de nuevos compañeros, nuevos pensamientos, sensibilidades, visiones y revisiones. Espero que todas las cosas que vamos a conocer, discutir y tal vez, aprobar, no sean asumidas como el esfuerzo por resucitar un gólem intelectual, sino de re-tomarse en serio, como comunidad deliberante y como una intentona para jugar un papel en la discusión pública de los años por venir. A pesar de todo, yo creo que tenemos con qué.
3) Y tres: ¿por qué ocultarlo? Refrendar las ganas de estar juntos de vez en vez, los segundos sábados de cada mes, para conocer y discutir lo que piensan unos compañeros entrañables con los que se comparte pasado, empresas, valores, aficiones, obsesiones, bastantes fracasos políticos y una que otra expectativa de futuro.
O sea: se trata de proyectar 20 años, brincando estatutaria y jurídicamente, hacia adelante
Yo creo que el Instituto puede sentirse orgulloso de sus integrantes, y creo que es hora de afirmar una concepción un tanto introspectiva de nosotros: el Instituto no es otra cosa que la obra política e intelectual, intelectual, política y cultural de sus integrantes. Y en 20 años, pocos, muy pocos, pueden exhibir logros de contenido democrático, en el pensamiento y la acción, como nuestra masónica comunidad.
No es cosa que el Instituto se robe o se adjudique los méritos de sus integrantes, sino de reconocer y decir que sus miembros son personas raros, escuchados a pesar de lo excéntrico, auténticos perros verdes en la urbanidad que la transición dibujó en los últimos años. Creo finalmente, que el espíritu que hoy pervive entre los socios fundadores del IETD y entre las generaciones pendientes, es el de contribuir a comprender y reformar las circunstancia de una sociedad profundamente contradictoria y desigual, en medio además, de las turbulencias de la época.
El IETD no fue y no es, un germen de partido; no una ONG que se concibe agente de denuncia; no una agrupación política con un solo tema; un receptáculo dispuesto al subsidio; tampoco un think-thank clásico que lleva al mercado sus talentos. El IETD es un grupo intelectual de discusión, ocasional referente crítico, un colectivo de la elaboración, un “grupo de interpelación”, que intenta desafiar constantemente, prejuicios, tópicos, intereses ilegítimos, buenas conciencias, desde una mirada plantada en la izquierda.
Debo decir que hace un año y medio, cuando se nombró a la nueva Junta de Gobierno, yo me sentía el cruel albacea testamentario que, vistas las muchas diferencias, daría cristiana sepultura al Instituto. Pero de alguna parte de nuestras historias, encontramos fuerzas (y cuotas) para seguir adelante.
De esa suerte, el IETD ha vuelto a definir su futuro en algo más que un año: repito, sus estatutos fundadores de 1989 vieron un horizonte de dos décadas para su organización, y en esta Asamblea, el Instituto debe decidir formalmente –solemnemente, ante notario- si continua en el camino o echa al piso la famosa toalla. Adelanto que, por su lado, la Junta de Gobierno ya opinó y las ganas y la opción claramente mayoritaria, fue la continuar.
Resulta curioso que este grupo de compañeras y compañeros a los que dispersó la dialéctica, siga 20 años después, aquí reunidos, a pesar de los problemas y las fuerzas centrifugas de la transición. Así que el informe que yo puedo presentar, señoras y señores, es la Asamblea misma… esta misma reunión. Que tiene sentido por los asuntos que sucederán a continuación.