Feb 28, 2016

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¿Se va el aeropuerto? ¿Le conviene a la ciudad?

¿Se va el aeropuerto? ¿Le conviene a la ciudad?

Ricardo Becerra

La Crónica

28/02/2016

 

Es muy extraño que obra principalísima de infraestructura en este sexenio (y probablemente en varias décadas), sea tan poco conocida y convoque a tantas confusiones como el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.
¿Lo recuerdan? Fue en el segundo Informe de Gobierno del presidente Peña: a tambor batiente, acompañado de un lanzamiento internacional, de la mano de uno de los despachos más rutilantes del mundo, México le dijo al planeta entero que sería el latinoamericano más parecido al gran “hub” coreano: la conectividad de un subcontinente completo.
Durante unos diez días todos hablaron de eso: la prensa nacional, las conversaciones de la élite política y empresarial, The Economist por supuesto, felicitaciones de gobiernos, nuevas empresas de todas partes, comentarios, parabienes, para luego ¡plam! nada de informes, nada de campañas mediáticas gubernamentales y nada de menciones en los discursos presidenciales.
¿Qué fue lo que pasó? Es inexplicable tratándose de un proyecto de casi 200 mil millones de dólares, y lo mío no es una impresión. Si nos fijamos en encuestas recientes, resulta que el proyecto del nuevo aeropuerto es poco conocido por la población (56% no ha escuchado noticias ni referencias del megaproyecto), lo cual ha dado lugar a un vacío explicativo en todo el país y a una insidiosa confusión pública.
Vean si no: la mayoría de los mexicanos creen que el viejo aeropuerto Benito Juárez seguirá operando en simultáneo con el nuevo proyecto y que esto es posible, porque una cerrada mayoría prefiere dejar trabajando el actual, sin arriesgar por la obra en Texcoco. Un escenario imposible, pero así lo cree la población porque, insisto, nadie se lo ha explicado.
Machaquemos: se trata de la obra más importante en muchos años que sin embargo fue empequeñecida al público (salvo intempestivas apariciones), arrinconada —a propósito o no— en la agenda del gobierno federal.
Todo eso hasta que, desde la Ciudad de México, el Gobierno de la entidad izó su garganta para interpelar con una sencilla pregunta: ¿Y que va a pasar con los terrenos que deja el viejo aeropuerto? ¿Qué determinaciones serán tomadas para el desarrollo de 710 hectáreas ubicadas a 5 kilómetros del centro? En fin: ¿Le importa al gobierno federal el futuro de la infraestructura en la capital, toda vez que ha usado durante más de medio siglo un territorio enclavado en la Ciudad?
De esa suerte, a partir de agosto del año pasado, inició un proceso de escucha, consulta y discusión en torno al aeropuerto y su posible mudanza, y esta semana conoceremos las primeras conclusiones que, a no dudarlo, constituyen una nueva interpelación al Gobierno Federal para que escuche, explique, coordine, difunda, discuta y acuda a las instancias legales pata decidir en ellas en torno a un territorio en el que le va la vida a millones de mexicanos.
Se trata del documento “La Opinión de la Ciudad” que recoge de manera genuina y sistemática la conversación producida en la capital durante los últimos meses, y donde se colocan las primeras tesis importantes desde el Gobierno capitalino.
No se discute la pertinencia, defecto o virtudes del proyecto del Nuevo Aeropuerto, ni los defectos o virtudes de las propuestas alternativas presentadas hasta ahora (como la de Morena). Ese documento analiza y discute algo mucho más importante para los capitalinos: en caso de que ocurra la mudanza ¿le conviene o no a la Ciudad de México?
Ésta es una pregunta que no se puede evadir y que merece un tratamiento y un estudio a fondo, pues parecería obvio que el aeropuerto es siempre una potente derrama económica generadora de empleos. No es así. Toda la evidencia apunta a que la permanencia del AICM se ha convertido en un factor de empobrecimiento en la zona más pobre de la capital, donde vive casi una cuarta parte de todos los capitalinos (GAM, Venustiano Carranza e Iztacalco).
Es una de las mayores y mejores discusiones que tenemos enfrente, incluso para pensar seriamente los términos de la Constitución de la Ciudad, que ahora mismo se elabora (en especial su régimen fiscal, captura de plusvalías y su régimen de uso de suelo). Pendientes (para mas información www.laopiniondelaciudad.mx).

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